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Carta Humanitaria y normas mínimas para la respuesta humanitaria


Norma 2 sobre la evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición: nutrición

Cuando las personas corren un riesgo mayor de desnutrición, las evaluaciones se llevan a cabo utilizando los métodos aceptados internacionalmente para comprender el tipo, el grado y el alcance de la desnutrición, y para identificar a las personas más afectadas y las más expuestas al riesgo y definir la respuesta más adecuada.

Acciones clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

Indicadores clave (deben leerse juntamente con las notas de orientación)

  1. Se adoptan métodos de evaluación y análisis, incluidos indicadores normalizados que se atienen a los principios aceptados ampliamente para las evaluaciones antropométricas y no antropométricas (véanse las notas de orientación 3-6).
     
  2. Se presentan las conclusiones de la evaluación en un informe analítico junto con recomendaciones claras de acción destinadas a las personas y los grupos más vulnerables (véanse las notas de orientación 3-6).

Notas de orientación

  1. Información contextual: se puede recopilar información sobre las causas de la desnutrición a partir de fuentes primarias o secundarias, que incluyen perfiles de salud y perfiles nutricionales existentes, informes de investigación, información de alerta temprana, historiales médicos de los centros de salud, informes sobre la seguridad alimentaria y grupos comunitarios. Cuando no se dispone de información sobre ámbitos específicos de evaluación o posible respuesta, deben consultarse otras fuentes, tales como las encuestas demográficas de salud, las encuestas colectivas de indicadores múltiples, otras encuestas nacionales de salud y nutrición, el sistema de información de la OMS sobre la situación general de la nutrición (Nutrition Landscape Information System, NLIS), el sistema de información nutricional de la OMS sobre ingesta de vitaminas y minerales (Vitamin and Mineral Nutrition Information System, VMNIS), la base de datos sobre emergencias complejas (Complex Emergency Database, CE-DAT), el sistema de información sobre nutrición en situaciones de crisis (Nutrition in Crisis Information System, NICS), los sistemas nacionales de vigilancia nutricional, y las tasas de admisión y cobertura de los programas existentes para el tratamiento de la malnutrición. Si se dispone de datos representativos, es preferible examinar las tendencias del estado nutricional dentro de un período de tiempo en lugar de la prevalencia de la malnutrición en un momento determinado (véase el anexo 3: Lista de verificación para la evaluación de la nutrición). La evaluación de la nutrición debe considerarse en el marco de evaluaciones a mayor escala, especialmente las que están centradas en la salud pública y la seguridad alimentaria. Es necesario recopilar información relativa a las iniciativas de nutrición existentes, su capacidad operacional y la capacidad de respuesta local y nacional para detectar las lagunas y orientar la respuesta.
     
  2. Ámbito de aplicación del análisis: una evaluación exhaustiva se realiza después de la evaluación inicial (véase la norma esencial 3) solamente si la información obtenida es insuficiente y si se precisa información complementaria para guiar la toma de decisiones sobre los programas, medir los resultados de los mismos o con fines de promoción. La evaluación exhaustiva de la nutrición consiste en varios métodos de evaluación, como los estudios antropométricos, las evaluaciones de la alimentación del lactante y del niño pequeño, las encuestas sobre micronutrientes y los análisis causales. También pueden utilizarse los sistemas de vigilancia y seguimiento nutricional.
     
  3. Metodología: toda evaluación de la nutrición, sea del tipo que sea, debe tener objetivos claros, utilizar métodos aceptados internacionalmente, identificar a las personas vulnerables en el plano nutricional y permitir entender los factores que pueden contribuir a la desnutrición. Los procesos de evaluación y análisis se deberán documentar y presentar oportunamente en un informe de manera lógica y transparente. Los métodos de evaluación deben ser imparciales y representativos y estar bien coordinados entre las organizaciones y los gobiernos, de manera que la información sea complementaria, coherente y comparable. Las evaluaciones entre organizaciones pueden ser útiles cuando se evalúan ámbitos multitécnicos en gran escala y amplias zonas geográficas.
     
  4. Estudios antropométricos: se trata de estudios multisectoriales representativos basados en el muestreo aleatorio o el examen preliminar exhaustivo. Los estudios antropométricos proporcionan una estimación de la prevalencia de la malnutrición (crónica y aguda). Deben dar información esencialmente sobre la puntuación z de la relación peso-talla, de conformidad con las normas de la OMS (véase anexo 4: Cómo medir la malnutrición aguda). También se puede proporcionar la puntuación z de la relación peso-talla conforme a la referencia del National Center for Health Statistics para establecer una comparación con estudios anteriores. Es necesario incluir en las encuestas la emaciación y la emaciación grave que se calculan midiendo el perímetro braquial (PB). El edema nutricional debe evaluarse y ser objeto de un informe aparte. Es necesario indicar los intervalos de confianza para la prevalencia de la malnutrición y demostrar la garantía de calidad de los estudios, lo cual puede hacerse gracias al uso de herramientas existentes (por ejemplo, Seguimiento y Evaluación Normalizados del Socorro y la Transición, manual y herramientas de metodología o el programa informático ENA (Emergency Nutrition Assessment), evaluación nutricional en situaciones de emergencia) y el programa informático EPI info. La práctica más ampliamente aceptada consiste en valorar los niveles de malnutrición en los niños de 6 a 59 meses como un indicador sustitutivo para el conjunto de la población. Sin embargo, cuando otros grupos pueden verse más afectados o correr un mayor peligro nutricional, debe contemplarse la posibilidad de hacer una evaluación (véase el anexo 4: Cómo medir la malnutrición aguda).
     
  5. Indicadores no antropométricos: la antropometría requiere información adicional, que debe examinarse cuidadosamente y ser limitada cuando se adjunta a los estudios antropométricos para no comprometer la calidad de éstos. Entre esos indicadores figuran las tasas de cobertura de la vacunación (especialmente contra el sarampión), los suplementos de vitamina A, las carencias de micronutrientes y los indicadores de la OMS para evaluar la alimentación del lactante y del niño pequeño. Llegado el caso, se pueden medir las tasas brutas de mortalidad entre los lactantes y los niños menores de 5 años.
     
  6. Carencias de micronutrientes: si se sabe que con anterioridad al desastre la población ha padecido carencias de vitamina A, yodo o cinc, o ha sufrido anemia ferropénica, es probable que esta situación se vea agravada por el desastre. Pueden darse brotes de pelagra, beriberi y escorbuto u otras enfermedades por carencia de micronutrientes, lo que es necesario considerar a la hora de planificar y analizar las evaluaciones. Si personas que sufren cualquiera de estas carencias acuden a un centro de salud, probablemente sea esto una indicación de la falta de acceso a una dieta adecuada y de un problema a nivel de la población. Las evaluaciones de las carencias de nutrientes pueden ser directas o indirectas. La evaluación indirecta consiste en calcular las ingestas de nutrientes a nivel de la población y extrapolar el riesgo de carencia mediante el examen de los datos disponibles sobre el acceso a alimentos, su disponibilidad y su uso (véase la norma 1 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición), y la evaluación de calidad de la ración alimentaria (véase norma 1 sobre seguridad alimentaria – distribuciones de alimentos). La evaluación directa, cuando es posible, consiste en medir las carencias clínicas o subclínicas individualmente en cada paciente o en una muestra de la población, por ejemplo la medición de la tasa de hemoglobina durante las encuestas en las que se puede utilizar la prevalencia de la anemia como indicador sustitutivo de la carencia de hierro.
     
  7. Interpretación de los niveles de desnutrición: para determinar si los niveles de desnutrición requieren una respuesta, es necesario un análisis detallado de la situación teniendo en cuenta el tamaño y la densidad de la población, la tasa de morbilidad y la mortalidad (véase la norma 1 sobre servicios de salud esenciales, nota de orientación 3). También es preciso tener referencias sobre los indicadores de salud, las fluctuaciones estacionales, los indicadores de la alimentación del lactante y del niño pequeño, los niveles de desnutrición antes del desastre, los niveles de carencia de micronutrientes (véase el anexo 5: Medición de las carencias de micronutrientes y su importancia para la salud pública), la proporción de malnutrición aguda grave en relación con la malnutrición aguda general y otros factores que inciden en las causas subyacentes de la desnutrición. Una combinación de sistemas de información complementaria puede ser la manera más económica para seguir de cerca las tendencias. Cuando sea posible, las instituciones locales y la población deben participar en el seguimiento de las actividades, la interpretación de los resultados y la planificación de las respuestas. Para la toma de decisiones puede resultar apropiada la aplicación de métodos y modelos que consideren diferentes variables como la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia, la salud y la nutrición (véase la norma 1 sobre evaluación de la seguridad alimentaria y la nutrición, nota de orientación 5).
     
  8. Toma de decisiones: las conclusiones de la evaluación deben servir de base para decidir sobre las respuestas en materia de tratamiento de la malnutrición. En la fase aguda de un desastre, no es indispensable esperar los resultados de las evaluaciones exhaustivas para decidir la necesidad de proceder a una distribución general de alimentos y emprender otras respuestas de tratamiento inmediato o preventivo. Cuando se llevan a cabo evaluaciones, los resultados deben orientar las medidas que se tomen. Se pueden adoptar decisiones solamente si se comprende la malnutrición, tal como se muestra en el marco conceptual, los resultados de las evaluaciones de la nutrición y la capacidad de respuesta existente.